1658. Swammerdam y los glóbulos rojos


La fabricación y el uso de microscopios simples y de microscopios desarrollados por medio de un delicado pulido de lentes posibilitaron el reconocimiento de formas y estructuras hasta entonces desconocidas. Muchas de ellas ya se suponía que existían; otras, en cambio, mostraron un “mundo en miniatura” completamente inesperado. Estos instrumentos ópticos comenzaron a fabricarse a comienzos del siglo XVII y se fueron perfeccionando a lo largo del tiempo. En sus comienzos se empleaban lentes imperfectas con superficies irregulares con las que la visión de detalles era confusa. A través de uno de estos microscopios, el holandés Jan Swammerdam (1637-1680) observó numerosos corpúsculos rojos en la sangre, los glóbulos rojos. Swammerdam anunció su observación cuando recién acababa de cumplir la mayoría de edad, pero su trabajo no fue aceptado hasta medio siglo después, cuando lo retomó el médico holandés Hermann Boerhaave (1668-1738).

Véase también: cap. 36